La reciente edición del Programa INTEGRA, coordinada por Red Anagos y financiada por el Gobierno de Canarias, ha puesto de manifiesto la naturaleza estructural de la Alta Exclusión Social en las islas, un fenómeno que se ceba especialmente con las mujeres, se agrava por la crisis de vivienda y se caracteriza por una crónica desconexión laboral.
El Programa ha analizado el perfil sociodemográfico y las problemáticas de las personas atendidas en su edición 2025. En total, el Programa ha intervenido en 291 Unidades de Convivencia (UC) y 535 miembros del archipiélago a través de siete entidades (Adsis, Afedes, Ataretaco, Don Bosco, Rayuela, Isonorte y Te acompañamos) en 11 municipios.
El Programa INTEGRA utiliza el Índice Sintético de Alta Exclusión Social (ISAES) como herramienta central de diagnóstico. Este índice es un instrumento de valoración multidimensional que, con un máximo de 500 puntos, diagnostica el grado de exclusión social de cada persona. La puntuación se distribuye en cinco grandes ejes de análisis: Vivienda, Medios de Subsistencia, Problemática Personal y Familiar, Redes sociales de apoyo, y Normalización laboral y Normalización educativa.
La feminización de la exclusión: Mujeres al frente de hogares vulnerables
Los datos confirman una marcada feminización de la alta exclusión social en Canarias, ya que las mujeres representan el 69% de las personas solicitantes que inician la intervención en el Programa. Esta tendencia se incrementa en la composición de los hogares monoparentales, donde el 94% de los casos están liderados por mujeres con hijos a su cargo. Asimismo, la mayoría de las personas atendidas son solteras (61%) o divorciadas (20%), una condición que incrementa su exposición a la Alta Exclusión Social, ya que deben asumir individualmente la totalidad de las responsabilidades económicas y de cuidados del hogar.
El factor estructural dominante: La crisis de la vivienda
La problemática de la vivienda emerge como un factor estructural fuertemente tensionado y que condiciona el proceso de inclusión de los usuarios. Aunque la mayoría de las UC tienen alojamientos «normalizados» (alquiler o cesión), cerca de una de cada cinco unidades de convivencia (18.5%) se encuentra en exclusión o en riesgo de exclusión residencial. Estas situaciones incluyen infravivienda, ocupación, amenaza de desahucio o, en casos extremos, la situación de sinhogarismo.
Además de esta inseguridad habitacional, el entorno de las viviendas añade presión: el 33% de los hogares padece estigmatización territorial, y el 23% lidia con la inseguridad ciudadana en su entorno. El factor residencial es tan determinante que el ISAES se ve fuertemente condicionado por factores estructurales. De hecho, la comparación entre el ISAES inicial y final apunta al empeoramiento general de la puntuación, una tendencia que oculta los avances logrados a nivel personal y comunitario debido al peso de la crisis de vivienda en la puntuación final.
El desempleo estructural: El 82% de los usuarios acumula más de dos años en el paro
El perfil laboral de la población atendida por el Programa se define por un desempleo estructural y crónico, siendo un rasgo definitorio de la Alta Exclusión Social en este colectivo, ya que afecta al 95% de los miembros, y de ellos, un abrumador 82% se encuentra en situación de desempleo de muy larga duración (más de 24 meses). Esta dificultad para la inserción laboral es multifactorial, asociándose principalmente a la baja cualificación (70%) y a la edad (58%), sumándose la enfermedad, la discapacidad y diferentes formas de discriminación, lo que posiciona a la mayoría fuera del mercado laboral convencional. En cuanto a la precariedad, las escasas oportunidades laborales que consiguen los usuarios se encuentran predominantemente fuera del circuito formal, con el 21% de los miembros realizando trabajo sin legalizar (economía sumergida), mientras que el empleo legal inestable es residual, afectando solo al 5%.
Nacionalidad: Barreras Administrativas y de Elegibilidad
En el análisis de la nacionalidad, observamos que la nacionalidad española es claramente mayoritaria (82%), frente a otras nacionalidades con presencia minoritaria y dispersa. Este patrón sugiere que el acceso al Programa se encuentra condicionado por factores de naturaleza político-administrativa y de elegibilidad, lo que puede constituir una barrera para personas extranjeras en situación irregular o con trámites administrativos en curso.
Conclusiones
La edición 2025 del Programa INTEGRA evidencia que la Alta Exclusión Social en Canarias es un fenómeno profundamente estructural, fuertemente condicionado por desigualdades de género, precariedad residencial y cronificación del desempleo. Los datos muestran que, pese a los avances logrados a nivel individual y comunitario, los factores estructurales continúan ejerciendo un peso determinante en los itinerarios de inclusión. Este diagnóstico no solo reafirma la necesidad de reforzar la intervención social especializada, sino que apunta a la urgencia de políticas públicas más ambiciosas en materia de vivienda, inserción laboral y protección social. El Programa INTEGRA se proyecta como un observatorio y un motor de transformación, capaz de seguir generando conocimiento riguroso y articulando respuestas adaptadas a una realidad social cambiante, con el compromiso de avanzar hacia un modelo más justo, inclusivo y sostenible para todas las personas del archipiélago.
El Proyecto Integra Red Anagos 2024 está financiado por la Dirección General de Servicios Sociales e Inmigración, con un importe subvencionado de 90.000 €. Su periodo de ejecución abarca desde el 1 de enero hasta el 31 de octubre de 2025.
